viernes, 15 de mayo de 2009

SOBRE EL LARGO Y PROFUNDO ANDAR

Hacia mucho frió y el cielo estaba totalmente nublado- por la tarde el sol intento levemente asomarse- pero solo pudo hacerlo por un breve lapso de tiempo

Ellos eran dos jóvenes- un niño y una niña -caminaron juntos por la línea del tren- ella comentaba sus múltiples vivencias de los últimos meses mientras el la escuchaba atentamente

Cuando ella hablaba y el la observaba parecía estar caminando por las orillas del mar.
Escuchar su voz era dulce y suave - se notaba su exquisita sensibilidad. ella hablo sobre algún amorío importante- de la cantidad de gente que había conocido y de lo especial que eran todos ellos y de lo tremendo que es el relacionarse.
El joven escuchaba con mucho gusto y ambos parecían compartir una muy bonita relación

Caminando de repente ella se detuvo y volteo hacia el lado. El le siguió con el mismo gesto y notaron la magnificencia de la naturaleza. Una bola roja anaranjada entre medio de un cielo completamente gris estaba ahí a la deriva -parecía un tremendo planeta. El cual siguieron viendo hasta que se escondio por debajo del horizonte

El ambiente se tornaba helado- la niña hablaba con mucha confianza hacia a el- pero sin embargo por momentos recordaba sin querer la ida de aquel gran amigo que ella misma había mencionado en varias ocasiones- por momentos la melancolía se reflejaba en su rostro y luego una sonrisa muy amigable resplandecía junto con sus bellos y amables gestos.

El joven muchacho quedo anonadado de la tremenda sensibilidad que la joven demostraba

Cuando llego el momento de la despedida- ella seguía dialogando- sus conversaciones eran muy amenas y de muy buen gusto

El joven permanecía mudo y mientras caminaban una avalancha de pensamientos se dirigieron hacia el- de repente recordó sus mas grandes dolores y sus mas grandes alegrías- recordó cuando era niño- cuando estaba en el colegio- recordó a sus padres- su familia y varios eventos de alguna zona distante

Recordó las tres veces que mas había llorado en su vida- la primera vez cuando lloro debido al error ajeno- la segunda cuando fue tocado por lo desconocido y la tercera cuando lloro por todos los errores que el mismo había cometido

Cuando la melancolía lo agobio- simplemente soltó en lagrimas- ella humildemente pregunto que es lo que ocurría- pero el joven solo hizo un par de comentarios al respecto…el también sabia que ella si bien se mostraba feliz- seguramente aun estaba pendiente de la despedida de su gran amigo

Cuando al fin soltó palabra alguna. Lo unico que dijo fue: las cosas que mas nos marcan profundamente son las que menos contamos- de las grandes penas es de lo que menos tratamos de acordarnos y tampoco hablamos sobre los grandes misterios que nos muestra la vida diariamente.

Si bien ambos tenían una gran confianza el uno sobre el otro- el jamas permitiría que alguien se metiese en sus problemas- en sus penas y sufrimientos- pues siempre se decía- si tengo un problema la persona mas importante que debe verlo soy yo mismo- los demás pueden darme consuelo- pero no es eso lo que busco-

El no quiso molestarla mas. Y finalmente se despidieron

Cuando tomo camino- finalmente las lagrimas no se contuvieron ni el tampoco intento hacerlo y mirando al cielo camino y camino… soñando eso si con algún día- mas que caminar poder volar y ser aire- ser viento- ser nube y tormenta- ser cielo y mar…

La noche ya había visitado la ciudad y comenzaba a hacer mucho frio

Que raro somos los seres humanos y que tan fantásticas relaciones son las que establecemos cuando existe sinceridad y el corazón esta abierto sin temores ni sofocado por los sucios trucos de la mente…




EL JOVEN BUSCADOR

Era un niño muy joven, no solo en lo físico, sino también en lo interno, había sido criado con muy pocos sufrimientos por lo que su espíritu no estaba insensibilizado del todo.

Dijo que estaba buscando a Dios, había leído un poco sobre los libros religiosos y a un hombre, un filosofo que para el era alguien que había descubierto lo esencial de la vida.
Desde pequeño quería hallar aquello esencial, aquello que esta más allá de la vida común de las personas.

Comentó que estaba estudiando psicología y que se había dado cuenta que en ella no encontraría lo que buscaba. Lo esencial parecía estar lejos muy lejos. Cuando comencé la búsqueda dijo, creí que lo encontraría, pero hoy me doy cuenta que eso que ando buscando cada vez parece estar mas lejos. Una lagrima rodó por sus ojos, el sentía mucha pena y dolor y si bien aun no comprendía los problemas de la existencia humana, se notaba muy afligido por todos estos.

El sol se escondía tras los cerros, el cielo azul, naranjo, rojo, amarillo, era la belleza de la naturaleza expresándose por si misma. El viento soplaba y hacia mover los arboles con la delicadeza y armonía que solo ellos parecen conjugar.

Su pena era la pena de toda la humanidad

Su búsqueda era la búsqueda de todos los hombres

Su sufrimiento, su sufrimiento era aquel que todo hombre intentaba olvidar y apaciguar

Su corazón, su corazón era la humanidad misma.

Luego de la conversación, no dijo nada… un nudo en la garganta lo hizo callar

Caminó con la mirada perdida hacia el horizonte…

La búsqueda, la búsqueda aún continuaba…


EL INMENSO MISTERIO





En el silencio de la noche profunda y en la quieta y apacible mañana, cuando el sol está tocando las colinas, hay un gran misterio. Está ahí, en todas las cosas vivientes. Si uno se sienta tranquilo bajo un árbol, percibirá la antigua tierra con su misterio incomprensible. En una noche silenciosa, cuando las estrellas lucen claras y cercanas, uno puede advertir el espacio en expansión y el misterioso orden de todas las cosas, lo inmensurable y la nada, el movimiento de las oscuras colinas y el ulular de un búho. En ese silencio absoluto de la mente, este misterio se expande sin tiempo ni espacio.

Hay misterio en aquellos antiguos templos construidos con cuidado infinito, con una atención que es amor. Las pequeñas mezquitas y las grandes catedrales pierden este misterio intangible porque hay fanatismo, dogma y pompas marciales. El mito que está oculto en las profundas capas de la mente no es misterioso; es romántico, tradicional y condicionado. En los rincones secretos de la mente, la verdad ha sido desalojada por los símbolos, las palabras y las imágenes; en todas estas cosas no hay misterio alguno, son las agitaciones del pensamiento. En el conocimiento y su actividad, hay admiración, aprecio y gozo. Pero el misterio es absolutamente otra cosa. No es una experiencia que pueda reconocerse, guardarse y recordarse. La experiencia es la muerte de ese misterio incomunicable; para comunicarnos necesitamos una palabra, un gesto, una mirada, pero para estar en comunicación con aquello, la mente, la totalidad del propio ser debe hallarse al mismo nivel, al mismo tiempo y a la misma intensidad que aquello que llamamos misterioso. Esto es amor. Con esto se abre el misterio total del universo.

Esta mañana no había una nube en el cielo, el sol estaba en el valle y todas las cosas se regocijaban, excepto el hombre. Él miraba esta tierra maravillosa y continuaba con su trabajo, sus penas y sus pasajeros placeres. No tenía tiempo para ver; se hallaba demasiado ocupado con sus problemas, sus agonías, su violencia. El no ve ese árbol y, por ende, no puede ver su propio tormento. Cuando se ve obligado a mirar, hace pedazos lo que ve y llama a eso análisis; escapa de ello o directamente no quiere ver. En el arte de ver radica el milagro de la transformación, la transformación de ‘lo que es’. Lo que ‘debería ser’ jamás existe. El inmenso misterio está en el acto de ver. Esto requiere interés, atención, que es amor.

J.KRISHNAMURTI DIARIO II